Viernes, 13 Noviembre 2020 21:18

A tí que lees esto

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Escribo y me dirijo a tí, que dices proteger la naturaleza. Me dirijo a tí que has formado parte de los cabildos post 18 de octubre 2019 y afianzado a banderas de lucha has decidido defender tu territorio. Me dirijo a tí que opinas en todo lo que ves en las cínicas redes sociales, un mal varias veces necesario,  dando “like” y “compartiendo” noticias extranjeras en Facebook, cuando en tu propia casa, te están saqueando. 

Te cuento que en este momento, las aves están comiendo plástico debido a las malas disposiciones finales de la especie humana. Te aprovecho de decir que en este preciso momento, mientras en tu casa canta la radio, el río, tu río, por el que no se paga y puedes disfrutar toda la vida si deseas, navegar en kayak o ir de pesca con amigos, está siendo contaminado por coliformes fecales (mierda humana) que las empresas sanitarias, conocidos vertederos, basurales clandestinos, están arrojando a varios esteros, afluentes y que finalmente llegan frente a tu costa, donde se extrae el alimento, el pelillo, el sustento de muchas familias. Me dirijo a tí que te cautivas con bellas fotos de buenxs fotografxs del territorio, que comparten la extraordinaria belleza del hogar que la vida te regaló. 

Me dirijo especialmente a ti que reclamas porque llueve toda la semana y bien de corrido, mientras en otros territorios no muy lejanos, la gente clama, realiza rituales para que una gota de agua caiga sobre su tierra y puedan regar plantas y tener una vida digna al utilizar el vital elemento para cocinar, para sus baños, alimentar sus animales. 

La biosincronicidad es algo que debería estar marcado a fuego en tí, ambientalista de escritorio y redes sociales. La misma gota que aquí sobra, es la que hace falta en muchos lugares. Y si que esperan por esas gotas! Los que pueden hacerlo, pagan US$300 por una botella plástica con 1 litro de agua.

Tú que te conmueves con los incendios en el Amazonas, no debes ir muy lejos para ver como los bosques de ribera están siendo arrasados por las inmobiliarias o “eco parcelas”, que cobran 90 millones por media hectárea arrasada para un lugar de descanso pero que por sobre sus techos y por la indiferencia de muchxs, pasarán torres y cableado de alta tensión, emitiendo un zumbido o efecto corona, día y noche, por 30, 50 años, incluso más. En vez de árboles cargados de frutos tendrán frías torres metálicas de 40 metros de altitud cada una.

No es raro que en época de elecciones surjan nuevos movimientos “verdes” con frases de férrea defensa del territorio, “no al extractivismo”, “fuera internacionales”… Pero que en casa están hace mucho tiempo y siguen llegando, y no hacemos nada. Para qué decir de ayudas del estado a pequeños agricultores, ayudas en químicos y semillas transgénicas. Además los mal llamados políticos, que deberían llamarse Lobbiticos, llegan a posar para muchas fotografías y a repetir frases mal copiadas e interpretadas de mala manera, que ostentan de cargos de absoluta confianza de quien sabe que personaje, solo para completar el cupo que estaba vacante. 

Cambiar todo esto depende de nosotrxs, y cuesta tan poco… Tan poco que si nos proponemos cambios verdaderos, lo lograremos. Un Chile más verde es posible, hay que abrir el debate sobre un modelo de gestión ambiental que realmente nos proteja de tanta injusticia. La actual “Ley de medioambiente 19.300” no fue creada con fines reales de protección, sino que se hizo para que Chile ingrese a la OCDE, es decir, siempre tuvo fines e intereses comerciales. Eso explica mucho, no? 

Hay países que, por ejemplo, reconocen la personalidad legal y los derechos de algunos ríos como el Whanganui, que corre por la Isla Norte de Nueva Zelanda. Allí en 2017 el gobierno firmó un acuerdo con el pueblo Maorí y promulgó una ley que lo reconoce como un todo indivisible en su trayecto otorgándole un estatus legal sin precedentes que lo equipara a una persona. Tiene dos representantes, uno por parte del pueblo Maorí y otro del Gobierno Neozelandés, cuya misión es velar por la salud del río. Un modelo de gestión ambiental digno de estudio.

Podrán decir que es una visión pesimista, yo diría que es realista. Despierta y que no te la vendan. Agradece cada momento. No repitas como loro lo que no viviste ni sabes y que escuchas en boca de gente mal intencionada. Disfruta la playa, el campo, las nubes y el viento. Limpia tu cabeza de las redes sociales y sal a disfrutar de la playa y el sonido de las olas. Disfruta de la lluvia y los sureños temporales de viento. Siéntete afortunado de tener un un cielo gris al abrir la ventana y que un zorzal se coma las manzanas de ese viejo árbol, porque aún es gratis.

Aprovecho de extender la invitación para escuchar todos los Lunes a las 12:00 hrs. el programa Criterio Verde, que se transmite a través de Radio Nuevo Mundo. Pueden escucharlo online a través de Spotify “Criterio Verde”.

Saludos

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